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Don Antonio Morales se convirtió en mi principal mentor. Él formaba parte de la facultad de la Universidad del Cusco y su sangre era inca. Caminé con él por las altas montañas de los Andes, meditando en sitios sagrados y templos antiguos. También, estudié con las mujeres curanderas del altiplano que me enseñaron sobre los animales de poder y me mostraron cómo fusionar mi conciencia con la de un gato de la selva y un cóndor. Fue entonces cuando me explicaron el concepto del tiempo, tal como lo entienden los laika.
Para los laika, el tiempo está entrelazado con el espacio, muy parecido al concepto de la física conocido como espacio-tiempo. Los chamanes lo llaman pacha. Es la base de la palabra Pachamama, o Madre Tierra, nuestro hogar en el tiempo y el espacio. Dado que el espacio y el tiempo están profundamente conectados en la cosmología andina, no es extraño imaginar que se puede atravesar el tiempo del mismo modo que se puede viajar por el paisaje. Si esto te resulta difícil de imaginar, prueba con la definición de espacio-tiempo en física. Con frecuencia, la esencia de la teoría de la relatividad general de Einstein se describe así, “la materia le dice al espacio-tiempo cómo curvarse, y el espacio curvo le dice a la materia cómo moverse”.
Es como un río. He viajado por la selva peruana y he acampado al borde de los ríos Amazonas y Madre de Dios. Más tarde, estudié con los chamanes de los altos Andes, en aldeas cercanas a arroyos burbujeantes, que luego se funden en afluentes del Amazonas. Para los indios, el río es una buena metáfora de muchas cosas, incluido el tiempo. Hablan de misteriosas corrientes bajo la superficie que pueden llevarte a tu nacimiento y más allá, antes del momento de tu concepción y a vidas anteriores, y al principio del tiempo mismo. Las corrientes del río del tiempo no fluyen sólo desde el pasado hacia el futuro. Y no tienes que luchar contra la corriente para nadar río arriba, como hacen los salmones. Simplemente tienes que encontrar la corriente subterránea adecuada que te lleve tan lejos en el pasado como desees.
Tuve la suerte, al principio de mis viajes por los Andes, de estudiar con Don Manuel, a quien mencioné antes. Tenía más de 60 años cuando lo conocí y caminamos juntos por los Andes durante casi 30 años. En una ocasión, le pregunté a Don Manuel si la noción inca del tiempo, del pacha, significaba que yo podía volver a nacer en el pasado. Yo había pensado que si la reencarnación existía, siempre renacíamos en el futuro. ¿Podría ser un soldado del ejército de Alejandro hace 2.000 años en mi próxima encarnación?
“Es como un sueño, donde el pasado y el presente se arremolinan el uno en el otro”, respondió. “Los niños nacen siempre en el futuro, pero la laika puede visitar el pasado a su antojo e incluso regresar allí durante un breve período o durante toda una vida. Depende de tu poder personal”. “¿Qué quieres decir? le pregunté al anciano. “Algunas personas no tienen suficiente poder personal ni siquiera para estar en el momento plenamente. Están aquí, pero ausentes de algún modo extraño, no viven el presente. Están atascados en el pasado, víctimas de su infancia, de cómo sufrieron, o no obtuvieron lo que creen que merecían. Rezan por un futuro mejor, más cómodo”.
Aprendí con Don Manuel que se puede entrar en el río del tiempo para descubrir tesoros, escondidos por antiguos maestros dentro de las corrientes y remolinos del pasado, y en las turbulentas aguas blancas del futuro. Puedes viajar a explorar las corrientes del mañana para encontrar oportunidades para ti y para tu pueblo.
Ejercicio de Reflexión…
Observa cómo te has quedado atascado en el pasado, como víctima de tu infancia y cómo has sufrido o no has obtenido lo que crees que mereces.
¿De qué manera la superación del pasado ha sido importante en el camino de tu vida?
En Munay, Alberto Villoldo